domingo, 27 de octubre de 2013

PILATES

Hoy es mi primer día de Pilates.

¡Qué ambiente tan Zen! buffff...apesta a incienso...me están dando mareos con este olor.

Me piden que me descalce...puaj, qué asco...¿y si cojo papilomas? esto es antihigiénico. 

Entro en la sala...¿y esas máquinas qué son? ¡Dior mío! ¡si parecen los potros de tortura de La Inquisición! Me está dando un yuyuuuuu.


De repente me percato de que estoy rodeada de ninfas etéreas sin un gramo de grasa en mallas prietas, y yo con mi pantalón de chándal y mi camiseta XL rojo chillón de los Angry Birds. Hmmmm, creo que me están mirando mal como si estuviese rompiendo el equilibrio Zen con mi camiseta roja.

Empieza la clase....creo que me voy a descoyuntar.  Soy incapaz de mantener el equilibrio en la pelota esa enorme. Menos mal que hay colchonetas porque me he pegado un buen piñazo. 


Ahora me mandan que me tumbe en el potro de tortura con las piernas abiertas. No sé si me van a torturar o a hacer una revisión ginecológica.


Miro por el rabillo del ojo a las ninfas y es que ni sudan y yo estoy a punto de echar los higadillos por la boca. Me siento taaaaaaaaaaaaaan torpe.

Me estoy liando. Si controlo la respiración me pierdo. Buffffffffff, ya estoy cansada y llevo 10 minutos de clase.

Ahora me dicen que voy a hacer "lo del paracaídas". ¿Qué piiiiiiiiiiiiiii es eso?

Salgo de clase con la cabeza gacha como un perro apaleado.  Desde luego, el Pilates no es para mí.

¿Alguien ha conseguido salir indenme de Pilates?  ¿de verdad es necesario ir vestida con mallas prietas? ¿y si tienes michelines, también es obligatorio ir como una morcilla de Matachana? ¿el tufillo inciendoso es necesario? ¿por qué todos los profesores tienen pinta de místicos y hablan susurrando?

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