sábado, 2 de mayo de 2015

¡QUÉ CONTENTA ESTOY!

Super mega feliz de la life, oye.


¿Y por qué?

Pues porque mi inexistente precaria economía se va a ver salvada de mis vicios compriles durante una temporada.

Oiga señora, que no me gusta nada de lo que hay.

¡YUPIIIIIIIIIIIIIIII! Ya no estaré en plan "culo veo, culo quiero", no me darán taquicardias, no me harán los ojos chiribitas, no me darán sofocones (espera, que eso igual es de la menopausia), no tendré que ir a mendigar un leuro para unos zapatos. 


¡SOY LIBRE DE VICIO!

Y todo, mayormente, gracias a Amancio (no por nada, sino porque tal como ando de "cash" la cosa sólo me da, y malamente, para meterme en ZARA).


Ante todo aclararé que no soy de verano.

Tal vez sea que estoy acostumbrada a vivir en Invernalia, que me pone más un abrigo peluchoso que un vestido de tirantes.


Además del tema "carne", que como diría mi ex jefe "hay que evitar enseñar grandes e innecesarias extensiones de carne" (se nota que es inglés el joío).

Miro la web de ZARA y todo lo veo o muy corto (que enseñaría esas innecesarias extensiones de carne), o muy largo (que con mi medio metro parecería Casper, no el de J Lo, sino el fantasma), o muy hippie (no me va ese estilo), o muy marcón (no estoy para esas cosas), o muy pajariego (ya sabéis que soy muy rollo viuda siciliana leopardosa), o muy flecoso (no me veo en plan Pocahontas), o muy kimonoso (hasta las pestañas del kimonismo y mira que siempre he sido muy fan), o muy chinorris (en el caso de la bisutería que es fea y chatarrera a más no poder), o muy caro (Amancio se nos está subiendo a la parra de mala manera).

Sandalias no compro porque ya tengo más de las que me puedo llegar a poner en mes y medio de verano que tenemos por aquí. Plataformas no me gustan. Los zapatos los veo muy ortopédicos. Las sandalias romanas me harían todavía más paticorta de lo que ya soy, amén de que tienen precios estratosféricos para una suela con 4 cuerdas que son. No me apetecen nada los tacones que veo, y los que sí me apetecen son altísimos.

Los bolsos ni fu, ni fa.  Sosillos tirando a ranciunos y los pocos que se salvan si se descuidan nos los pone a precio Uterqüe.

Los pañuelos han conocido mejores momentos. Bañadores, tiro con los que tengo....

En fin, que estoy emocionada, entusiasmada, extasiada, y al borde de  que #mesesaltenlaslagrimonasdeltamañodeunasfabesdelaGranja por decir que ¡al fin! podré ahorrar 2 euros en mi hucha del cerdito, que con tanto gasticio, se me está quedando anoréxico perdido el pobre.


¡¡QUE SIGA EL DESPROPÓSITO MODIL-VERANIEGO!!

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario