jueves, 7 de noviembre de 2013

EL PARQUE ES DE LOS JUBILADOS, LAS MARUJAS Y LOS PARADOS

Pues sí, suena raro pero he llegado a la conclusión de que es así.

Desde que he decidido bajar pandero y me he puesto a hacer que corro correr me he percatado de que por las mañanas en el parque sólo hay jubiletas, marujas caminando en chándal de terciopelo a poder ser en rosa o malva, y parados...bueno, y algún que otro adolescente acnéico haciendo pellas.


Ahora bien, ¿en qué categoría me clasificaría yo? Pues en las tres, me explico:

Soy una parada, obligada a ser maruja y con menos ánimo que un jubilado desde que ha empezado la crisis y han parado las obras.

Aunque hay que ver qué jubilados me encuentro ¡si están hasta cachas!, algunos tienen unas piernacas que ni Usain Bolt.

Y luego estoy yo, moviendo mis carnes fofas, sofocada nada más correr 3 metros que se me pone la cara más roja que a un Gusiluz y encima hablando sola como las locas, porque me dedico a hacer un curso de francés (del de hablar) mientras corro (toda la frase ha sonado fatal, ¿no?).  La verdad es que doy una imagen un poco patética.


Sobre las marujas chandaleras, eso es un mundo fascinante. Ahí las ves caminando en grupitos, todas uniformadas con el chándal, mientras rajan y rajan y "cortan trajes" a todo el pueblo (basta con pegar un poco la oreja para saberlo). Pero lo mejor de todo es cuando acaban y para reponerse de tanto esfuerzo físico, se van a la cafetería a pedir un descafeinado con leche desnatada, sacarina y un croissant a la plancha con mermelada y/o un pastel. ¡Son mis ídolas! ¡Abajo los complejos!

En fin, que me voy a mover las carnes fofas por el parque mientras le doy al francés.

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